Cafés Especiales

El termino Cafés Especiales tuvo su origen en los Estados Unidos. En un principio se aplicó a la gama de productos comercializados en lugares dedicados exclusivamente a vender cafés diferentes a los que se ofrecían en supermercados u otras tiendas al por menor. Hoy por hoy son tan famosos que se pueden conseguir en supermercados y tiendas de cadena.

Se puede decir que el término Cafés Especiales se ha convertido en una forma de diferenciar el café de alta calidad de los demás cafés catalogados como corrientes. Estos cafés permiten obtener una prima superior, fruto de los sobreprecios pagados por los compradores y transferidos al caficultor para el mejoramiento de su bienestar y calidad de vida, el de su familia y comunidad.

Los cafés especiales colombianos se les define como “[...] aquellos valorados por los consumidores por sus atributos consistentes, verificables y sostenibles y por los cuales están dispuestos a pagar precios superiores, que redunden en un mayor bienestar de los productores”.  

 

La calidad del café Colombiano

Hoy día, el concepto de calidad del café encierra aspectos inherentes a la calidad sanitaria, física, sensorial, química y la esperada por el consumidor. Esta se mide por el grado en que el producto satisfaga las necesidades de compradores y consumidores y cumpla con las características sensoriales y sanitarias del café colombiano.

Es en la taza donde finalmente se puede medir la calidad y establecer cómo fue el proceso de beneficio y los cuidados brindados al café, desde su cultivo hasta la obtención de la bebida, porque su consecución requiere que todas las etapas sean realizadas en función de un sistema de producción con calidad. Así, el proceso es responsabilidad de todas las personas vinculadas al sector: cafeteros, recolectores, Servicio de Extensión, transportadores, comercializadores y hasta quienes preparan la bebida.

Por esta razón, el concepto de calidad se debe regir por el principio de “hacer las cosas bien desde el inicio hasta el fin”, porque definitivamente “lo más importante es la calidad”, pues es la base y sustento de la competitividad. El mercado premia la excelencia, por eso el trabajo de las asociaciones de cafeteros y de los productores en general debe sustentarse en ella.

En la medida en que el café tenga un nivel de calidad determinado, consistente y estable, y sea reconocido, aceptado y distinguido por los consumidores internacionales, tendrá un mayor precio que permitirá al caficultor el aumento de su ingreso para utilizarlo en el mejoramiento de  su bienestar y nivel de vida.

La calidad es una condición y cultura de vida que se debe generar y consolidar, pues tiene que ver con todos los aspectos de la vida del caficultor y su familia, que van desde los temas sociales hasta los de su finca como empresa, pasando por el medio ambiente y el café como producto.

Es así como las certificaciones y verificaciones promueven la sostenibilidad de la caficultura y se basan en el mejoramiento ambiental, social y de calidad de la producción de café.
Enriquecer cada día el proceso de comercialización del café que producen nuestros caficultores, implica un trabajo constante para mejorar la calidad del grano. La labor que en este sentido viene realizando la Cooperativa de Caficultores de Antioquia le ha permitido obtener el reconocimiento como la ganadora en la categoría de “Organización de Pequeños Productores del Año” en Latinoamérica en la primera edición de los primeros premios Comercio Justo FAIRTRADE 2014.

 

A continuación se mencionan las certificaciones que tiene hoy la Cooperativa de Caficultores de Antioquia y por las cuales trabaja arduamente de la mano de los asociados y del Servicio de Extensión del Comité Departamental de Cafeteros de Antioquia.

 

Fair
Trade

C.A.F.E
Practices

Rain Forest
Alliance

Código Común
para la Comunidad
Cafetera 4C

S&D
Coffee & Tea